domingo, 23 de octubre de 2016

Casas que reflejan el inconsciente, tanto personal como colectivo

CASAS CONSCIENTES E INCONSCIENTES

EL ELEMENTO INSCONCIENTE DETRÁS DE CADA CASA ASTROLÓGICA

Carl Gustav Jung (1875 - 1961) redujo a cuatro las funciones cómo la mente humana encara la vida: pensamiento, sentimiento, percepción e intuición. Según Jung, para orientarnos psicológicamente necesitamos una función que nos diga que algo existe; otra para averiguar de qué se trata; una tercera para saber si nos conviene y si le daremos nuestra bienvenida; y la cuarta para indicarnos de dónde viene y adónde va.
A cada una de esas funciones, Jung la vinculó con un tipo psicológico: la sensorial, mide, palpa y analiza la realidad (tierra), la segunda es la lógica abstracta y el razonamiento (aire), la tercera son emociones y sentimientos (agua), y la cuarta es la intuición.

Esas cuatro funciones psicológicas se corresponden de manera bastante clara con los cuatro elementos astrológicos: fuego, aire, agua y tierra. El fuego se asocia con el riesgo, el juego, la intuición y las posibilidades latentes; el aire con la razón, la lógica, el mundo mental, racional y de las ideas; la tierra con las sensaciones palpables y con análisis en base a lo que se ve, se toca, se huele, se mide, se pesa, etc. Por último, el agua se asocia a nuestros sentimientos y emociones, y quizá sea el elemento más inconsciente, por ello hay cierta tendencia en la astrología psicológica a equiparar las casas de agua con el inconsciente.

Desde mediados del siglo pasado, aunque quizás empezó en tiempos del astrólogo inglés William Lilly (1602 – 1681), asociamos la casa 1 con el signo Aries, la casa 2 con Tauro, la casa 3 con Géminis, la casa 4 con Cáncer, y así sucesivamente, hasta la casa 12 que asociamos con el signo de Piscis. De esta forma, la casa 4 (casa de Cáncer), la casa 8 (casa de Escorpión), y la casa 12 (casa de Piscis), serían las casas de agua porque están asociadas a signos de agua. Al ser de agua, estas casas se asocian con el inconsciente, siendo la casa 12 de Piscis la del inconsciente colectivo y la casa de Cáncer la del inconsciente personal.

Sin embargo, equiparar las casas con signos astrológicos implica no solo un desvío respecto al significado original de las casas, sino también perder parte de sus atributos. Esa simplificación parece inspirada por algún astrólogo pionero que se basó en la verdadera similitud entre Aries y la casa 1, Tauro y la casa 2, Géminis y la casa 3, etc.

Aunque haya mucha similitud entre el ascendente (casa 1) y el signo de Aries, el ascendente se corresponde con el cuerpo físico (no solo la cabeza, que es lo que rige el signo de Aries). El carácter de la persona también viene marcado por el ascendente, y sobre todo su semblante. Es poco preciso, por no decir incorrecto desde el punto de vista astrológico, asociar el significado del ascendente con el signo Aries.

La casa 2, antiguamente conocida como la puerta de Hades, se asocia con el dinero que uno gana y que uno posee. Tauro tiene gran capacidad para acumular dinero y ganarlo, pero ni mucho menos es el único signo capaz de ganarlo.

Astrólogos como Vecio Valente (siglo II d.C.) describen la casa 3 era la casa de la diosa, en concreto de la diosa Luna. Hoy día dicha casa se asocia con los hermanos, los viajes cortos, los comunicados y los escritos, y los estudios (no superiores). La verdad es que coincide bastante con el signo de Géminis, pero no del todo: Géminis es un signo doble, muy inteligente pero también muy nervioso, rayando la ansiedad; es desapegado, neutro, y que puede ser engañoso; por tanto, se trataría de una simplificación del signo para hacerlo cuadrar con la casa.

Derivado de esta simplificación de asociar casas con signos astrológicos, las casas pueden pertenecer también a elementos.

Lo que propongo es dejar de lado la asociación de cada casa con un signo astrológico, y buscar donde está el inconsciente en una carta astral. Precisamente desde la casa 1 hasta la casa 6 se corresponde con la noche, y de las casas 7 hasta la 12 el día. Sin embargo, no todas las casas de noche son inconscientes ni todas las de día conscientes. Quizás la casa más inconsciente sea la casa 4, que se corresponde con la medianoche, y que es el punto más oscuro de la carta. Aquí coincidiría con la casa de Cáncer, pero por otras razones, por ser el punto más oscuro y profundo, no por ser un signo de agua.

Antiguamente la casa 5 estaba asociada a la diosa Fortuna, en concreto el aspecto positivo de la Fortuna. La casa 5 era la casa de la buena fortuna. Hoy día, la casa 5 se asocia con el juego, los hijos, las diversiones y las aventuras, la especulación, y la del dinero de las propiedades inmobiliarias o bienes raíces, tampoco se puede decir que sea del todo consciente. Por qué una cosa nos divierte y otra no, por que amamos el riesgo, qué nos atrae de una aventura. Hay mucho de inconsciente también en la casa 5. Y aunque comparte muchos rasgos con el signo Leo, pretender que solo la diversión, el juego y el riesgo pertenece a Leo, es una gran simplificación.

Antiguamente la casa 6 también estaba asociada a diosa Fortuna, pero en su aspecto más maléfico: era la casa de la mala Fortuna; también estaba asociada a los esclavos. Hoy día la casa 6 se asocia con el trabajo (la esclavitud moderna), con la salud, y con los animales domésticos. La casa 6 es la última de las casas nocturnas y pertenece, según Sasportas, a las casas personales, grupo que comprende de la casa 1 a la casa 6. La casa 6 es una casa donde puede haber muchos elementos inconscientes a nivel de relaciones, tanto en asuntos de pareja (la casa 6 es la casa doce de la siete), como en relaciones laborales. Sí que comparte muchas características con el signo de Virgo, pero la mala fortuna en principio no tiene nada que ver con Virgo.

El grupo de casas que va desde la séptima hasta la duodécima, Sasportas las define como casas colectivas. Otra casa que también es muy inconsciente es la casa 7, pues funciona por proyección, por el reflejo que otros nos hacen y del cual no somos conscientes, a menos que alguien nos lo refleje.

La casa 8, que tiene que ver con sexo, y el dinero de otras personas, es también bastante inconsciente, sobre todo en lo que atañe a las relaciones íntimas: quién elige conscientemente las preferencias sexuales, más bien funciona a nivel inconsciente.

Lo que la casa novena vislumbra, la décima lo trae a la Tierra, escribe Howard Sasportas en el libro Las doce casas. El significado original de la casa 9 era la casa del ‘dios’ y se refería sobre todo al dios Sol. Hoy día asociamos la casa nueve con viajes largos, universidades, licencias, publicaciones oficiales como libros, revistas y periódicos, y darse a conocer a gran escala, ya sea por televisión, radio, internet, o por medios tradicionales de papel. También se asocia la casa 9 con iglesias, religión y filosofía. La casa nueve son los proyectos que en la casa diez tomarán forma física. Es como si el estudio se hiciera en la casa 9, y la implementación en la casa 10. La casa 9, que tradicionalmente era una casa débil, puede indicar también pérdidas de la casa 10. Podemos atrevernos a afirmar que la casa 9 opera del todo conscientemente. La inspiración para proyectos así como los entresijos de la mente superior, y la propia divinidad, indican gran parte de funcionamiento a nivel inconsciente.

Quizás por ser originalmente la casa de ‘dios’, autores como Sasportas la asocien con la mente superior. Sin embargo, decir que la casa 9 es la casa de Sagitario, todo y que comparte muchos atributos con el signo, es una asociación que no encaja del todo: hay signos como Piscis mucho más religiosos o filosóficos que Sagitario, ambos están regidos por Júpiter, aunque a Piscis se le asigne también como corregente a Neptuno (pero eso es otro tema).

La casa 10 puede parecer bastante consciente, pues marca la carrera profesional, las empresas y las áreas en los que nos sentimos atraídos y por tanto es muy probable que trabajemos en esas áreas. Pero, puede esa elección de carrera es verdaderamente consciente, o viene determinada, a nivel inconsciente, por el signo astrológico que está en la cúspide del medio cielo.

La casa 11 era antiguamente la casa del 'buen daemon', e implicaba el éxito. ,. Aquí también podríamos preguntarnos: ¿el éxito (el buen daemon) nos viene de forma consciente? ¿Y el fracaso y las perdidas, acaso no nos quejamos tan a menudo de los reveses del destino? La casa 12 era antiguamente la del 'mal daemon', era una casa 12 de fracaso y pérdidas, de enemigos ocultos y de un daemon que dificulta, por alguna razón, las empresas de la casa 10. Podríamos afirmar que tanto la casa 11 como la casa 12 operan a nivel inconsciente, pues ambas operan a través a de un daemon: el buen daemon de la casa once, y el mal daemon de la doce.


A nivel de conclusión, todas las casas astrológicas tienen elementos inconscientes, es más, podríamos afirmar que el signo que rige la casa, a nivel inconsciente nos hace elegir cosas afines o asociadas con ese mismo signo astrológico. O sea que nos mueven a nivel inconsciente.

domingo, 18 de septiembre de 2016

¿Fue Eudoxo de Cnido quien inventó la astrología, según afirma Robert Schmidt? Uno de los primeros horóscopos cuneiformes que conocemos es del año 410 a. C. y aunque en ese horóscopo no figuren ni ascendente ni casas astrológicas, al menos ubica a los planetas en signos zodiacales y demuestra la invención del zodiaco en Babilonia como mínimo en el siglo V a. C. Eudoxo nació en el 390 a. C., después de ese primer horóscopo zodiacal.

De hecho, la división del zodiaco en 12 partes iguales fue una de las bases para el desarrollo de la astrología horoscopica. Por las investigaciones en la historia de la astronomía y las matemáticas babilónicas llevadas a cabo por Otto Neugebauer, sabemos que sabios en Babilonia desarrollaron una formula matemática que permitía calcular cuanto tiempo emplea cada signo en ascender. Esa fórmula es uno de los grandes logros de los científicos (o sacerdotes) de Babilonia. De hecho, los horóscopos de hoy día todavía reflejan ese descubrimiento: la duración del día y de la noche en cualquier época del año y en diferentes zonas horarias (excepto en los polos) es el tiempo que tardan seis signos en ascender. En una carta natal, siempre hay seis signos bajo el horizonte (la noche) y seis signos encima (el día), es decir la duración del día y de la noche en una carta natal todavía aparecen como si tuvieran igual duración.



El cálculo del ascendente se obtiene del zodiaco dividido en 12 signos iguales de 30 grados cada uno. Es relativamente sencillo calcular cuanto tarda cada signo en ascender si se sabe la duración del día en cualquier época del año, y se tiene en cuenta que la duración del día es igual al tiempo que tardan seis signos en ascender.



¿Cómo sabemos que todo esto se inventó en Babilonia? Pues porque las primeras tablas que calculaban los ascendentes estaban hechas para la duración del día en la ciudad de Babilonia. Esas tablas no servían para calcular el ascendente en ciudades de otras zonas horarias, cuya duración del día es diferente. Por ello lo griegos inventaron los "climas": una especie de zonas horarias (siete zonas) para calcular el tiempo que tardaba cada signo en ascender según la duración del día, en cualquier época del año, para cada uno de esos climas.

El calculo del ascendente para diferentes "climas" (zonas horarias) implica haber viajado a esos lugares y tomar nota de la duración del día en cada uno de ellos durante diferentes estaciones del año. Ese trabajo no creo que lo realizara Eudoxo. Un posible candidato sería Posidonio de Apamea.

Hay más datos que contradicen la afirmación de Schmidt, como la invención de los dioses planetarios. las figuras de los signos del zodiaco, y muy probablemente los elementos astrológicos, los cuales provienen de no de Grecia sino de Mesopotamia (Babilonia es el Irak de hoy día). Lo que nos suele pasar a muchos occidentales es que nos cuesta admitir que nuestra civilización no empezó en Grecia, sino en Irak.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Dioses y planetas en Babilonia: Nabu (Mercurio)

El dios babilonio Nabu fue el predecesor del Mercurio (Hermes) que usamos hoy día en astrología. Nabu era el patrón de los escribas, la sabiduría y la literatura. En acadio nabu significaba llamar; en arameo y en hebreo la palabra tomó el sentido de 'aquél que ha sido llamado' o 'aquél que profetiza'. En Babilonia, Nabu era custodio de las tablas del destino, las cuales contenían el futuro de los hombres, de hecho cuando la astrología usaba solo 7 planetas, el patrón de la astrología era Mercurio.


Nabu tenía que ver con libros. Según Fernando Rodriguez Palacios, en Babilonia a las bibliotecas se las llamaba Ezida, que era el nombre con el que se conocía al complejo de edificaciones religiosas de la ciudad de Borsippa (en el Irak actual) donde estaba ubicado el templo del dios Nabu.

Nabu fue un dios muy prominente en Babilonia: era el hijo de Marduk (Júpiter), patrón de la ciudad de Babilonia. El Enuma Elish, el poema babilónico de la creación, hacía propaganda religiosa para exaltar a Marduk por encima de las deidades de antiguas ciudades desaparecidas o que habían perdido su esplendor.

A Nabu se le veneraba no solo en Babilonia sino también en Asiria. De hecho, una de las bibliotecas de estado más importante de Babilonia fue hallada en el palacio norte de Ninevé, en Asiria, y perteneció al monarca asirio Assurbanipal. Pero hubo más bibliotecas, sobre todo la que reunió el monarca Assurnarsipal II en la ciudad de Assur, antigua capital de Asiria. Se cree que fue este mismo monarca quien comandó la biblioteca para el templo de Nabu, la cual fue hallada en el palacio del sudeste de la ciudad de Kalah, escribe Rodriguez Palacios, autor que cree que el compilador de dicha biblioteca fue el famoso escriba Nabu-zukup-zina.1

Muchos nombres en Babilonia son teóforos: contienen como parte del nombre a un dios. El famoso escriba agregó a su nombre el del dios Nabu (muy apropiado por ser escriba); el monarca Nabucodonosor agregó al principio de su propio nombre al dios Nabu; también Nabónido, último monarca neo-babilónico, el cual estableció en la antigua ciudad de Ur un almacén (museo) con inscripciones pertenecientes a varios períodos del pasado de Babilonia y Mesopotamia.

Todo ello testimonia que el significado astrológico del planeta Mercurio tiene sus orígenes en Babilonia, aunque luego encontrarámos equivalentes en Grecia, en Roma y sobre todo en Alejandría.

Fernando Fernández Palacios, Assurbanipal, un rey asirio ilustrado (Cuenca: Aldebarán Editores, 2014), págs. 99-100.

lunes, 11 de enero de 2016

Barcelona y sus barrios: Diagonal Mar ACUARIO y Pedralbes LEO

Se dice que Barcelona es del signo de Acuario. Libertad, anarquía, apertura, frarternidad, rebeldía, nerviosismo e inteligencia son algunas características de Acuario.


Una placa en la calle Notariado número 7 conmemora el descubrimiento del funcionamiento de la neurona, simbolo de la inteligencia y del sistema nervioso humano, por parte de Santiago Ramón y Cajal, ciudadano de Barcelona desde 1887 hasta 1892. El año 1888 fue la cumbre de su carrera. Desde el 13 de enero ocupó la cátedra de Histología, recién creada, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.


Ramón y Cajal recuerda que se trasladó la calle Bruc (nombre del pueblo situado en la falda de la montaña de Montserrar, a 40 kilómetros de la ciudad de Barcelona) y que tras descubrir los mecanismos y procesos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal, formuló la teoría de la neurona. Qué simbolo tan acuariano, plantear la teoría de la neurona en un lugar como Barcelona.

Otro atributo de Acuario es la rebeldía, la cual puede derivar en anarquía. Barcelona, desde mediados del siglo XIX, vivió sus primeras experiencias anarquistas, movimiento que acabó triunfando en la ciudad como en pocos otros sitios.

Por encima de la Diagonal y en el extremo más alejado del mar, se encuentra Pedralbes, barrio que acoje el Palacio de Pedralbes, la residencia de sus majestades los reyes cuando vienen a la ciudad (aunque acaben durmiendo en un hotel o en otro palacio); es un barrio de gran categoría, aquí viven jugadores del Futbol Club Barcelona, cónsules, ejecutivos de multinacionales, empresarios de éxito, políticos, editores conocidos, constructores. Por su lujo, categoría, y residencia real, el barrio pertenecería al signo de LEO.


En el extremo opuesto de la Diagonal, desde la plaza de las Glorias hasta el mar, está el barrio tecnológico de la ciudad. Este barrio tradicionalmente obrero y revolucionario llamado Pueblo Nuevo, se ha renovado y convertido en un centro técnológico y de gran categoría en alguno de sus enclaves (en la parte frente al mar encontramos en estos momentos los apartamentos más caros de la ciudad. Este barrio revolucionario y de nuevas tecnologías, opuesto diametralmente a LEO, sería del signo ACUARIO.